Endocrinología Infantil

Sobre el aceite de palma

Sobre el aceite de palma

aceite-de-palmaEs un aceite que no procede de cultivos transgénicos y que, en su forma refinada, no aporta sabor, es muy estable y no se enrancia ni oxida fácilmente. Mantiene bien sus propiedades organolépticas cuando se eleva la temperatura, por lo que se utiliza en alimentos que se cocinan o preparan a altas temperaturas.

Fuera de una recomendación general de limitar el consumo de grasas saturadas –sean de origen vegetal, como es éste caso, o de origen animal – no existen datos específicos concluyentes sobre el consumo de aceite de palma o del ácido palmítico y variables de salud, sobre todo cuando se estudia en el contexto de una dieta equilibrada.

Las recomendaciones de consumo de grasas para la población –referida siempre a mayores de 2 años– es que el consumo total sea inferior al 30% del aporte calórico total, de las cuales las grasas saturadas deben constituir menos del 10% (para una dieta de 2000 kcal, esta cantidad se traduce en un máximo de 20-22 gramos de grasas saturadas al día).

Entonces, ¿por qué se ha levantado la reciente preocupación por el aceite de palma?
La alerta reciente de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) hacía una referencia específica no tanto a las características nutricionales del aceite de palma, sino a los contaminantes generados en el proceso de refinamiento (3-MPD, glicidol y sus ésteres).

Como se señala en el comunicado de la AECOSAN de 07-04-2017, se está trabajando en la reformulación de la composición de los alimentos… entre otras medidas, con el empleo de aceites con un perfil nutricional más saludable.

Sin embargo, es necesario demostrar que las alternativas que se propongan sean seguras para la salud, y factibles desde el punto de vista de garantizar las características organolépticas de los alimentos, hasta la fecha no conseguido. Antes de modificar políticas de salud pública es necesario disponer de datos robustos sobre los efectos para la salud y las consecuencias socioeconómicas de esos cambios.

EL CASO DE LA ALIMENTACIÓN DE LACTANTES Y NIÑOS PEQUEÑOS
Papel de las grasas en la alimentación del lactante y niño pequeño
Las necesidades de energía del lactante y del niño pequeño son elevadas… El ácido palmítico es el ácido graso más abundante en el organismo y tiene distintas funciones además de la producción de energía (funciones del sistema nervioso, formación del surfactante pulmonar, etc.).

Grasas en las fórmulas infantiles
Las fórmulas infantiles, sustitutos de la leche materna cuando no se dispone de ésta, tienen un contenido en ácido palmítico en cantidades similares a las de la leche materna.

¿Qué dice la legislación española y europea sobre el contenido graso de las fórmulas infantiles?
Además de señalar los límites en el contenido total de grasas sólo señala lo siguiente:
“Queda prohibida la utilización de las siguientes sustancias: aceite de sésamo y aceite de algodón. El contenido en ácidos grasos trans no será superior al 3% del contenido total de materia grasa. El contenido en ácido erúcico no será superior al 1% del contenido total en materia grasa”. No hay ninguna referencia expresa al contenido en ácido palmítico.

Todas las fórmulas infantiles disponibles en el mercado español cumplen rigurosamente la legislación. Lo mismo ocurre con los demás productos destinados a lactantes y niños pequeños (cereales de alimentación infantil y productos homogeneizados, conocidos como tarritos).

En resumen:
1. El consumo de grasas concierne de forma diferente a los niños menores de 2 años y a los mayores de esta edad y adultos.
2. En menores de 2 años, el consumo de ácido palmítico es importante, pues su contenido en el organismo es elevado y tiene funciones específicas. Por ese motivo está presente en las fórmulas infantiles y en otros alimentos infantiles. Es un ingrediente imprescindible. El aceite de palma es una fuente importante de ácido palmítico.
3. En niños mayores y en adultos se recomienda controlar la cantidad y calidad de la grasa consumida. El aceite de palma está contenido en muchos productos manufacturados de consumo habitual por sus características organolépticas. Su recomendación de consumo se encuadra dentro del total de grasas saturadas (sean de origen animal o vegetal), teniendo en cuenta sus potenciales efectos negativos sobre la salud cardiovascular. La alerta de la EFSA está relacionada con los contaminantes que pueden producirse durante su manipulación y no específicamente sobre sus aspectos nutricionales.

NOTA: Esta nota hace referencia exclusivamente a los aspectos nutricionales y relacionados con la salud infantil. Las sociedades científicas aconsejan el consumo de productos respetuosos con el medio ambiente y recomiendan las prácticas que favorezcan la sostenibilidad. Imagen: http://abcblogs.abc.es